Un total de 280 neonatos tortuga lora fueron liberados este viernes "para hacer su recorrido y ejercitar sus pulmones" en la amplia playa de Punta Chame, en el Pacífico de Panamá, donde esa especie llega a anidar, según explicó a EFE la Fundación Tortuguías, dedicada a la conservación de esta especie vulnerable.
Una vez hallados, sacan los huevos y los reubican en un vivero acomodado en la misma playa, donde estarán entre 45 a 50 días en "incubación". Una vez nacidos, se procede a la liberación para devolvernos a su hábitat natural.
Cuidar de los depredadores: perros y humanos
Sin embargo, la anidación de tortugas presenta dos principales riesgos: la presencia de los humanos y de perros salvajes que atacan los nidos para devorarlos, según explicó la bióloga Moreno.
Pero uno de los principales riesgos, según hace énfasis la experta, es la pesca de arrastre en esa zona de pueblos costeros. Inclusive, detalló, ha llegado a disminuir en el número de nidadas de tortugas cuando hay esos "eventos".
"Se le llaman los famosos 'bolicheros'. Ellos pasan en esta zona fuera de su rango permitido, que es una milla de la costa (...) y hemos visto la disminución de las nidadas por tortugas, cuando hay estos eventos", sostiene Moreno.
La única tortuga que solo "visita" el Pacífico
A Panamá llegan cinco de las siete especies de tortugas marinas de todo el mundo para poner sus huevos, todas en peligro de extinción o vulnerables, según información de la web de esa fundación.
La tortuga Lora, también conocida como Golfina (Lepidochelys olivacea), es la única que "solo visita las costas del Pacífico panameño" a comparación de las otras cuatro que están en el Caribe. Además, está catalogada como una especie vulnerable, según información de Tortuguías.
Las especies presentes en ese país son, además de la Lora, la tortuga verde o negra (Chelonia mydas), una de las dos únicas especies herbívoras que existen y que además está en peligro de extinción; la tortuga Canal o Baula, (Dermochelys coriacea), la única marina sin cáscara externa y que también está en grave peligro de desaparecer.
La tortuga Marina Caguama (Caretta caretta), una de las especies más grandes con un peso de hasta 135 kilogramos y que está en peligro de extinción, y la tortuga Carey (Eretmochelys imbricata), caracterizada por su boca en forma de pico y por su apariencia cambiante de color según la temperatura del agua, y que está en riesgo de desaparecer.
En Panamá existe una ley de protección de tortugas marinas desde 2008, que prohíbe la captura, retención o muerte intencional de las tortugas marinas, así como del comercio doméstico de estas, de sus huevos, partes o productos.




