El sector cafetalero panameño encontró en la calidad y la diferenciación una estrategia para competir en el mercado internacional, pese a las limitaciones de producción y los elevados costos que enfrenta el país.
El reto de posicionar a Panamá como productor de café
Koyner recordó una experiencia que, según explicó, refleja el desafío que enfrentaba Panamá para ser reconocido internacionalmente como productor de café.
Contó que en 1995 asistió a una feria internacional de café con una muestra panameña. Al explicar que provenía de Panamá, recibió una respuesta que evidenciaba el desconocimiento que existía sobre la producción cafetalera del país.
Para el empresario, esa experiencia dejó claro que el país necesitaba construir un reconocimiento internacional del nombre Panamá asociado al café.
Productores dejaron de verse como competencia
Koyner señaló que uno de los factores que permitió avanzar fue cambiar la visión dentro de la propia industria.
Según explicó, el sector comprendió que el productor, la finca o la empresa local no debían ser considerados como el principal adversario.
Esta visión permitió impulsar una estrategia colectiva de promoción internacional, en la que los productores participan individualmente, pero bajo un elemento común: Panamá como origen y el café Geisha como uno de sus principales referentes de calidad.
Panamá no puede competir por volumen
Koyner también destacó las diferencias entre Panamá y los grandes productores mundiales de café.
Explicó que el consumo global ronda los 170 millones de sacos, mientras Centroamérica produce entre 2 y 5 millones, Brasil alrededor de 50 millones, Colombia unos 20 millones y Panamá cerca de 200 mil sacos.
Ante esta realidad, sostuvo que el país no puede plantearse una estrategia basada en volumen o bajos costos de producción.
El empresario explicó que los costos de producción panameños y el precio de la mano de obra dificultan competir con países que cuentan con estructuras de costos más bajas.
Por ello, la apuesta del sector ha sido competir mediante la calidad, la diferenciación y el valor agregado.
El café Geisha como bandera de Panamá
Koyner destacó que esta estrategia también se refleja en la participación de Panamá en eventos internacionales, particularmente en mercados asiáticos.
A su juicio, esta denominación se ha convertido en un elemento que permite unir a los productores y proyectar internacionalmente la identidad del café panameño.
Cacao y otros productos pueden replicar la estrategia
El presidente de Specialty Coffee Association of Panama consideró que el modelo desarrollado por el sector cafetalero puede servir de referencia para otras actividades agrícolas.
Explicó que existen dos formas principales de agregar valor a un sistema productivo: aumentar la cantidad producida por unidad de tierra o incrementar el valor del producto.
Entre los productos que podrían seguir una estrategia similar mencionó al cacao panameño, al considerar que el país cuenta con un producto de calidad que podría beneficiarse de una estrategia de diferenciación y posicionamiento internacional.
Koyner sostuvo que cada sector agrícola debe identificar su propio elemento diferenciador y desarrollar una estrategia que permita convertir esa característica en mayor valor para el producto panameño.
“La oportunidad está. Ya lo hemos probado con el café”, concluyó.