Cientos de salvadoreños denunciaron una pérdida de derechos y exigieron el respeto a las libertades civiles durante una marcha realizada en San Salvador con motivo del Día de la Independencia, en una manifestación paralela al desfile oficial.
Organizaciones denuncian detenciones injustas
El régimen de excepción permanece vigente desde hace cuatro años y ha permitido la detención de unas 92.000 personas, según los datos citados en el reporte.
La medida ha sido asociada con una fuerte reducción de los niveles de criminalidad en El Salvador. Sin embargo, organizaciones de derechos humanos y expertos de Naciones Unidas han cuestionado sus efectos sobre las garantías fundamentales y han denunciado presuntos abusos.
De acuerdo con la organización humanitaria Socorro Jurídico, al menos 30.000 de los detenidos serían inocentes y más de 500 personas habrían muerto bajo custodia estatal.
Estas cifras corresponden a las denuncias de la organización y no representan una determinación judicial sobre cada caso.
"No hay independencia", reclaman manifestantes
Fran Parada, dirigente del Bloque de Resistencia y Rebeldía Popular, una de las organizaciones que convocaron la manifestación, cuestionó el impacto del régimen de excepción sobre las libertades ciudadanas.
Por su parte, Vilma López, integrante del Movimiento de Víctimas del Régimen, sostuvo que las restricciones derivadas del estado de excepción afectan la libertad de los ciudadanos.
La marcha se desarrolló sin incidentes mientras, de manera paralela, se realizaba un desfile oficial con una importante presencia de policías y militares.
"Nada que celebrar, todo que exigir"
Entre las consignas más repetidas durante la movilización estuvo "Nada que celebrar, todo que exigir".
Los manifestantes también incorporaron a sus reclamos demandas relacionadas con los derechos laborales, las condiciones económicas y el funcionamiento de la democracia salvadoreña.
La movilización puso nuevamente en el centro del debate la tensión entre los resultados de la política de seguridad de Bukele y las denuncias sobre posibles vulneraciones de derechos humanos.
Bukele defiende su política de seguridad
El presidente Nayib Bukele rechaza las acusaciones de abusos contra los derechos humanos y defiende el régimen de excepción como una de las principales herramientas de su política de seguridad.
El mandatario sostiene que las medidas permitieron que El Salvador pasara de registrar elevados niveles de violencia a convertirse, según su propia descripción, en el país más seguro del hemisferio occidental.
Bukele llegó al poder en 2019 y, según el texto, buscará un tercer mandato en las elecciones previstas para febrero próximo.
El debate sobre el régimen de excepción continúa marcado por dos posiciones: por un lado, el Gobierno destaca la reducción de la criminalidad; por otro, organizaciones sociales y de derechos humanos cuestionan las detenciones y las restricciones a las garantías civiles.