La esperanza de vida mundial está cerca de recuperar los niveles registrados antes de la pandemia de covid-19, según los últimos datos publicados por la Organización Mundial de la Salud (OMS).
El indicador había sufrido una fuerte caída durante la crisis sanitaria y llegó a 71,5 años en 2021.
La esperanza de vida se recupera tras la pandemia
Los nuevos datos reflejan una recuperación significativa después del impacto provocado por la pandemia de covid-19, que elevó la mortalidad a nivel mundial y redujo la esperanza de vida en numerosos países.
Para la OMS, el repunte constituye un avance importante en materia de salud pública.
Sin embargo, el organismo advierte que aumentar la longevidad no es el único desafío.
Los años de vida saludable avanzan más lentamente
Aunque la esperanza de vida general prácticamente recuperó el nivel previo a la pandemia, la recuperación de los años vividos con buena salud ha sido más lenta.
Según la OMS, la esperanza de vida saludable alcanzó los 62,8 años en 2023, todavía 0,4 años por debajo de los 63,2 años registrados en 2019.
La diferencia muestra que vivir más años no necesariamente significa hacerlo durante más tiempo en condiciones de buena salud.
Este escenario plantea nuevos desafíos para los sistemas sanitarios, especialmente ante el envejecimiento de la población y el aumento de las enfermedades crónicas.
América y Pacífico Occidental muestran comportamientos diferentes
Los datos de la OMS también revelan importantes diferencias entre regiones.
Entre 2000 y 2023, la región de las Américas registró los mayores aumentos en el riesgo de mortalidad y en la pérdida de años de vida saludable.
En contraste, la región del Pacífico Occidental experimentó un "descenso considerable" de estos indicadores durante el mismo periodo.
Estas diferencias reflejan la evolución desigual de los principales factores que determinan la salud y la mortalidad entre las distintas regiones del mundo.
El reto ahora es vivir más y con mejor salud
La recuperación de la esperanza de vida mundial hasta niveles cercanos a los registrados antes de la pandemia representa uno de los principales indicadores de la recuperación sanitaria global.
Sin embargo, la OMS subraya que el desafío para los próximos años será lograr que ese aumento de la longevidad esté acompañado por más años de vida saludable y por sistemas sanitarios capaces de responder a las necesidades de una población que vive cada vez más tiempo.