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Internacionales Internacionales -  19 de octubre de 2026 - 06:45

Bajo presión, Macron admite "fallos" en gestión de disturbios en Francia

El reconocimiento de fallos por parte de Macron constituye una admisión de las dificultades de las autoridades para contener los disturbios

Por AFP

El presidente de Francia, Emmanuel Macron, reconoció este lunes fallos en la anticipación y la gestión policial de los disturbios que sacudieron varias ciudades del país durante el fin de semana, en medio de una crisis social provocada por el alto costo de la vida. La violencia, que incluyó saqueos, incendios y enfrentamientos con las fuerzas de seguridad, dejó más de 2.500 detenidos y alrededor de 1.000 agentes heridos, según las cifras oficiales citadas en el reporte.

El reconocimiento del mandatario se produjo después de que su discurso televisado del domingo, en el que prometió firmeza contra los responsables de los actos violentos, no lograra frenar las críticas contra el Gobierno ni responder a las demandas económicas de los manifestantes.

Macron reconoce fallos en la respuesta policial

Macron admitió deficiencias en la anticipación de los disturbios y en las labores de inteligencia que debían permitir a las autoridades prevenir los actos de violencia.

Pese a las críticas, el mandatario rechazó la dimisión del ministro del Interior, Laurent Nuñez, a quien pidió implementar cuanto antes nuevos procedimientos operativos para impedir la formación de barricadas y frenar los saqueos.

El propio Nuñez reconoció que la policía perdió el control en algunas ciudades durante las protestas. Por su parte, el ministro de Justicia, Gérald Darmanin, admitió que las autoridades habían fallado y atribuyó parte de la violencia a grupos de extrema izquierda, a los que calificó como una amenaza para el país.

Saqueos, incendios y enfrentamientos en las principales ciudades

Las manifestaciones del sábado contra el encarecimiento de la vida derivaron en episodios de violencia en distintas localidades francesas.

Entre los incidentes reportados figuran cientos de comercios saqueados, el incendio del ayuntamiento de Limoges, daños en la sede municipal de Marsella y la quema de vehículos. También se registraron enfrentamientos entre manifestantes y miembros de las fuerzas de seguridad.

Las autoridades describieron los acontecimientos como una situación de caos sin precedentes, con episodios violentos que continuaron durante la noche del domingo.

En Marsella, la segunda ciudad más poblada de Francia, las autoridades prohibieron este lunes las concentraciones y manifestaciones. Según la prefectura, la ciudad llegó a registrar hasta 30.000 saqueadores durante los disturbios.

Oposición critica al Gobierno de Macron

La respuesta del Ejecutivo ha recibido fuertes cuestionamientos desde distintos sectores políticos, que acusan al Gobierno de no haber anticipado la magnitud de la violencia ni atendido las demandas sociales que impulsaron las movilizaciones.

Jordan Bardella, presidente de Agrupación Nacional (RN), el partido de extrema derecha, criticó duramente la actuación del Ejecutivo y aseguró que el poder había abandonado por completo sus responsabilidades.

Desde París, el alcalde socialista Emmanuel Grégoire también cuestionó la gestión gubernamental y señaló que la degradación de las protestas estaba vinculada a la forma en que las autoridades habían manejado el movimiento social.

La crisis representa un nuevo desafío político para Macron, que atraviesa una etapa convulsa de su presidencia y no puede presentarse a una nueva elección presidencial. Marine Le Pen, candidata de RN, encabeza los sondeos citados en el reporte.

Macron mantiene su discurso de firmeza, pero no anuncia medidas económicas

En un discurso televisado el domingo por la noche, seguido por 16,7 millones de espectadores, Macron aseguró que los responsables de los disturbios pagarían por sus actos y tendrían que responder ante la justicia.

Sin embargo, el mandatario no anunció nuevas medidas para aliviar el malestar de los entre 550.000 y 800.000 manifestantes que participaron en las protestas, según las cifras recogidas en el reporte. Las movilizaciones también incluyeron reclamos de mayores recursos para los centros de educación secundaria, conocidos en Francia como liceos.

Macron pidió distinguir entre quienes protestan por razones sociales y quienes participan en actos de vandalismo.

Pese a la tensión interna, el presidente mantuvo un viaje a Oriente Medio previsto para este lunes, con el objetivo de asegurar suministros de petróleo y diésel que contribuyan a reducir los precios.

Mientras tanto, manifestantes bloquearon el acceso al Museo del Louvre en París para respaldar al movimiento estudiantil y denunciar lo que consideran represión policial, según informaron a AFP dos sindicatos y la dirección del museo.

Los disturbios presionan a la Bolsa de París y a la deuda francesa

La crisis social también ha generado preocupación en los mercados financieros, en un momento en que Francia enfrenta dificultades fiscales y un elevado nivel de endeudamiento público.

La Bolsa de París registraba una caída del 1,23% este lunes, mientras el Gobierno, que no cuenta con mayoría parlamentaria, busca aprobar el presupuesto de 2027, que contempla un ajuste fiscal de 54.000 millones de euros, equivalentes a unos 60.780 millones de dólares.

Analistas de Deutsche Bank advirtieron que los episodios de violencia podrían afectar la confianza de los inversores internacionales en los bonos soberanos franceses.

Por su parte, Kathleen Brooks, analista de XTB, señaló que un eventual fortalecimiento electoral de Marine Le Pen como consecuencia de la crisis podría aumentar la presión sobre el euro, debido a la postura crítica de la dirigente frente a la Unión Europea.

Francia enfrenta nuevas protestas en medio de la crisis social

La tensión continúa mientras el movimiento de los chalecos amarillos anunció nuevas movilizaciones para el próximo sábado.

La evolución de las protestas, la respuesta policial y la capacidad del Gobierno para atender las demandas económicas serán factores determinantes en los próximos días, tanto para la estabilidad interna como para la percepción internacional de Francia.

El reconocimiento de fallos por parte de Macron constituye una admisión de las dificultades de las autoridades para contener los disturbios, pero no ha disipado las críticas políticas ni el malestar social que mantiene al país bajo presión.

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