El 96% de los arrecifes de coral poco profundos del planeta, es decir la casi totalidad, está expuesta a un riesgo "extremadamente alto" de desaparecer de aquí a 2075 debido al cambio climático, advirtió este jueves la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).
Los corales, ecosistemas ricos que albergan una cuarta parte de todas las especies marinas, son sensibles al calor y especialmente vulnerables al cambio climático, que provoca el calentamiento de los océanos y aumenta la frecuencia e intensidad de los episodios de blanqueamiento, con consecuencias devastadoras.
Evaluación de la UICN sobre la amenaza climática en los corales
"El riesgo de colapso de los arrecifes de coral se está intensificando, pero esto debe ser una señal de alarma más que una fuente de desesperanza", subrayó Mishal Gudka, responsable científico de la evaluación de ecosistemas coralinos de la UICN.
Gudka recordó que algunos arrecifes de coral "demostraron una capacidad notable para recuperarse tras episodios devastadores de blanqueamiento". Sin embargo el riesgo de que desaparezcan algunos de los ecosistemas coralinos más extensos y biodiversos del mundo es real.
Entre los más amenazados figuran la Gran Barrera de Coral de Australia, el Triángulo de Coral del Pacífico occidental y el sudeste asiático, la barrera mesoamericana en el Caribe y los arrecifes del mar Rojo.
Factores de degradación y perspectivas hacia el calentamiento global
El miércoles la ONU advirtió que, teniendo en cuenta los compromisos actuales de los países para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, el mundo se encamina hacia un calentamiento de +2,6 ºC en este siglo.
Aunque la contaminación, la sobrepesca o el turismo excesivo también contribuyen a deteriorar la salud de los corales, "el estrés térmico asociado al cambio climático constituye la amenaza más constante detrás del declive de los arrecifes de coral a escala mundial", señaló la UICN en un comunicado.
Urgencia de acciones globales para salvaguardar la biodiversidad marina
Especialistas enfatizan que frenar las emisiones globales y mitigar la contaminación local resultan pasos indispensables para conservar la resiliencia de estos hábitats clave para la vida oceánica y las economías costeras.