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Unachi: Científicos arriesgan sus vidas para investigaciones

Investigadores de la Unachi, muchas veces deben enfrentar consecuencias en las expediciones en áreas boscosas como la leishmaniasis.

Cada descubrimiento inicia con un grupo de investigadores de la Universidad Autónoma de Chiriquí (Unachi), intrépidos, aventureros y con ansias de recorrer una ruta o un destino poco explorado. La fascinación de caminar por días, adentrándose en nuestras montañas, bajo lluvia y caminos empinados; instalando campamentos en medio de la selva, vulnerables ante cualquier adversidad, y en el momento menos esperado, están visualizando una especie nueva para el mundo con sus investigaciones.

Desde la obtención de la muestra hasta los análisis en un laboratorio y culminar con la redacción de un artículo para ser aceptado por una revista de alto impacto, es la ruta para que los investigadores den a conocer sus descubrimientos.

El reconocimiento científico en el ámbito nacional e internacional hacen que todo el esfuerzo y sacrificio valga la pena. Pues, el trasfondo de cada investigación en el campo, nos demuestra que nuestros investigadores son héroes de la ciencia.

Este es el caso, del Dr. Abel Batista investigador de la Unachi, quien ha participado en el descubrimiento de varias especies endémicas en Panamá; y actualmente, como consecuencia de su última expedición está siendo tratado por la enfermedad de leishmaniasis.

La leishmaniasis es una enfermedad parasitaria transmitida por la picadura de un mosquito infectado. El Dr. Pablo Acosta, especialista en epidemiología del Ministerio de Salud en Panamá, comentó: “esta afectación inicia con una picada que se extiende hasta formar una úlcera, a veces infectada en los bordes con relieve, que es donde se encuentra el parásito comiéndose la piel”.

Además, nos explicó que el método para reconocer la leishmaniasis es mediante un análisis de laboratorio, donde un tecnólogo médico utilizando un microscopio puede apreciar el parásito directamente.

El Dr. Abel Batista expuso que, “considero que el trabajo de campo lo hago con pasión, y estamos anuentes a enfrentar este tipo de riesgos para continuar con el desarrollo de proyectos de investigación, pero el resultado vale la pena”.

Asimismo, nos explicó que anteriormente ha manifestado otras enfermedades como: dengue, picada de alacrán y hormigas bala y en múltiples ocasiones ha sufrido de amebiasis; y que es la segunda ocasión en la que se le transmite la leishmaniasis.

El Dr. Pablo Acosta explicó, que el tratamiento para la leishmaniasis cutánea consiste en inyectar por tres semanas un fármaco específico, dependiendo también del peso del paciente.

Esta enfermedad es muy dada en las áreas boscosas, pues el mosquito infectado vive en estas zonas. Por esta razón, recomienda para todos los investigadores que entre su labor se encuentre el trabajo de campo: utilizar repelente de mosquitos, camisa manga larga y pantalones largos.