La discrecionalidad no nos deja avanzar | Flor Mizrachi

Panamá, 4 de agosto de 2020.

Aquí las glosas de hoy.

CONFLICTOS. Dice Judy Meana, que como gobernadora tiene entre sus facultados suspender alcaldes que violen la ley, que va a revisar la violación de la cuarentena de Fábrega para decidir si lo suspende o no. Si eso pasara, ¿quedaría reemplazándolo ella misma? Recordemos que ella es vicealcaldesa y solo está de licencia. Eso es una locura. Ella es su subalterna, que ahora está por encima de su jefe. Ahí está, entre otros, el problema de nombrar electos en otros cargos y el del conflicto de intereses. Señor alcalde, ya no solo es la gobernadora la que lo investiga. También es Antai. Y además estamos gracias a usted en medios internacionales. ¿A usted no le da pena? Porque a mí sí. Y me indigna que le hayan puesto 200 dólares de multa, cuando a otros se los han llevado arrastrados, a otros les ponen 500, a otros 10 mil y a otros 100. Esa discrecionalidad es la que no nos deja avanzar.

VERGONZOSO. Hablando de medios internacionales, en Suiza ya somos noticia por FCC y Odebrecht. El diario SonntagsZeitung reporta que 85 millones de dólares de coimas del Metro en el 2010 pasaron por los bancos suizos. En España los están investigando. Mientras vemos como en otros países la justicia avanza más rápido que la nuestra, nosotros nos rasgamos las vestiduras y nos preguntamos por qué estamos en las listas oscuras. Gente, de nada sirve que sigamos haciendo leyes, reglamentos, intendencias y destruyendo nuestra plataforma de servicios internacionales. Mientras no condenemos a los lavadores, seguirán arrastrando nuestra imagen internacional mente.

CÓMODOS. Lo otro de lo de Fábrega es que de él nos enteramos porque lo pillaron, pero hay un montón de ministros por ahí haciendo lo mismo. Al menos 4. Es que claro: ¿cómo van a tener urgencia para abrir o tomar decisiones distintas, si tienen salvoconducto y cheque asegurado? Y no es solo que violen la cuarentena, sino que moralmente es grave que estén vacacionando en plena crisis, una crisis tan seria que ameritaría que ellos trabajaran hasta los domingos en la noche.

MAREO. Dice el ministro Sucre que las cifras confunden pero que la curva, los casos y el RT han bajado. Las cifras son del propio Minsa. El RT ha bajado, pero ni siquiera en la provincia de Panamá completa… El 1 de julio eran 34 mil casos. Hoy son 67 mil. ¿Dónde está la baja? Los hospitalizados no han bajado del todo, Uci sí pero tenemos un promedio de muertos diarios de 28. Y los casos diarios han bajado algunos días, pero esos días son los que hacen menos pruebas. Fuera de que el porcentaje promedio en julio de hallazgos positivos fue de 34.66%, 3% más que en junio y 16% más que en mayo. ¿Cómo van a decir que vamos mejorando? ¿O es que necesitan decir eso para poder abrir? En todo caso digan que estamos mal, pero no podemos seguir así porque vamos a quebrar el país. Lo que molesta es el mareo.

OPACIDAD. Dice Sucre además que la empresa que está adaptando el Figali para recibir pacientes ha tenido imprevistos y que por eso están atrasados. ¿Quién está haciendo eso? ¿En qué consiste el trabajo? ¿Cuánto nos cuesta? Se les acumulan las explicaciones y nada que dan la información. Ahí tienen Sicarelle, los oxímetros, las mascarillas, las compras… opacidad, opacidad y más opacidad. Y eso es Figali. Falta el otro centro de convenciones de Amador, el Ipse, la ciudad hospitalaria… y hablando de la ciudad hospitalaria, la pregunta es por qué la inspeccionan ahora y no antes de decidir construir un hospital modular que todavía ni tiene refrendo ni sabemos cuánto nos costó. Ni disimulan.

COCOWASH. Y otra que me dio no sé si risa o rabia. Sucre diciendo que los empresarios están aportando porque confían en lo que el gobierno está haciendo. ¿No será precisamente porque no confían, que necesitan hacer lo que el gobierno no ha hecho? Definitivamente cada quien cree en lo que quiere creer.

SALUDITOS. Y los saluditos van para el Minsa y el Seguro. Hay un problema creciendo sin que no le presten atención, y es el de los pacientes renales. Primero porque Minsa paga más del doble de lo que paga el Seguro por el mismo servicio, y segundo porque no se está atendiendo a todos los pacientes. De nuevo, la opacidad que los caracteriza.

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