Panamá, 30 de octubre del 2020.
El pleno de la Asamblea Nacional fue un escenario de gritos, insultos y ataques hacia periodistas, empresarios y representantes de la sociedad civil, en un periodo criticado por el gasto de 8 millones de dólares en contratos por servicios profesionales en la planilla 172.
El Órgano Legislativo engavetó todos los proyectos anticorrupción y la ley para reducir salarios a altos funcionarios en plena crisis económica por el coronavirus. Además, el diputado Marcos Castillero no cumplió con su promesa de reformas al reglamento interno.
La Asamblea aprobó el incrementó de su presupuesto para el año 2021, que asciende los 128 millones de dólares y elevó su personal a más de 5 mil funcionarios.
El receso en el parlamento se dio en medio de una auditoría por parte de la contraloría por dualidad en contratos, donde hay, hasta el momento, un exdiputado del PRD involucrado.
FUENTE: Redacción Eco



