VOVO. Ayer, luego de que le recriminaran al que maneja la cuenta de Twitter de Martinelli la falta de errores ortográficos que el expresidente sí usaría, este le contestó que, en efecto, a veces hay que corregirle la ortografía, pero que todo sale de su puño y letra. Y anexó una carta en la que el desocupado escribe voto con b larga y botes con uve. El detalle es que la mitad de la carta aparece tapada. ¿Qué será lo que no quería que viéramos? Porque más errores ortográficos no creo… Je. Queriendo aclarar una cosa dejan dudas de tantas otras… Pero bueno: Con el tiempo que ha pasado y pasará en Miami, ¿qué tal si aprende inglés? Ya que como español nunca aprendió…
POLITIQUEROS. El gobierno y la oposición siguen tirándose pullas. Que si uno ofrece, que si el otro recibe, que si el otro negocia, que si el otro cede. CE-DE. Pero, a diferencia de hace unos días, ya nadie es tajante. Ya nadie dice voy a favor o voy en contra. Pero mi pregunta es: ¿Cuándo saldrá uno sensato, uno, que piense en el país y recuerde que tras esas negociaciones y matraqueos, la palabrita de moda, está el destino de la justicia de este país por los próximos 10 años?
ANOTE. Estos son los diputados que, por ahora, han habilitado a sus suplentes hasta el 31 de diciembre: Samir Gozaine, Juan Miguel Ríos, Mario Miller, Edwin Zúñiga, Rony Araúz y Elías Castillo. ¿Qué puede ser más importante que ratificar o no a los magistrados? ¿Repartir jamones, hacer fiestas, ir a graduaciones? Todos sabían que en estas fechas habría sesiones extraordinarias. Irresponsables.
EGO. En reunión ayer con los perredistas, según La Estrella, Octavio Amat dijo que lo llamaron para ser magistrado de la Corte (antes de que designaran a Tovar y a Moore), pero que él dijo que no porque Zuleika Moore no era lo suficientemente buena, y que además lo condicionó a que lo pusieran a él de una vez, sí, recién llegado, como presidente de la Corte. Qué bueno que no lo nombraron, entonces. ¿Venir con esas exigencias desde el principio? Arrogante, por decir lo menos. Y además, ¿cómo se atreve a pedirle eso al Ejecutivo? ¿No que el Ejecutivo no manda en la elección de presidente de la Corte? ¿Y la separación de poderes? Y si manda y él quería hacer la diferencia, al menos que guardara las apariencias… Y sobre esto, la Presidencia ya desmintió la información. ¿Por qué no la desmiente él directamente?
EL MÁS VIVO. Ayer nos enteramos que Rafael Guardia le mintió al juez Loaiza el día que esa criaturita le homologó el acuerdo de pena. Le dijo que el Porsche Cayenne lo compró de segunda con la plata de la venta de un Lexus. Bueno, el fiscal Adecio Mojica dijo que según la inspección vehicular de la ATTT, el carro lo compraron, nuevo, en la distribuidora de la Porsche. ¿A estas alturas para qué mentir? Y después se quiere venir a vender como el buen samaritano dizque devolviendo los bienes. Bien que sabía que nos íbamos a enterar de lo que después diría el fiscal. El más vivo, pues.
CRISTANI. Todo el mundo habla de la niña que asesinaron en La Chorrera, pero pocos le ponen nombre. Se llama Cristani Erlenis Grand Batista. Lo repito: Cristani Erlenis Grand Batista. Y se merecen, ella y su familia, que la llamemos por su nombre. En Colombia, la cruel muerte de la niña Yuliana Samboní unió a todo ese país, que condenó el asesinato y pidió la cabeza de Rafael Uribe Noguera, hasta que le dieron una condena que, por la presión ciudadana, lo mantendrá preso hasta el último de sus días. Hagamos lo mismo aquí. Si queremos que estas salvajadas dejen de darse, alcemos la voz. Empezando por exigir una sentencia severa y una educación sexual, cuya falta es uno de los disparadores de casos como estos. Pero antes de cualquier iniciativa, empecemos llamando las cosas y a las personas por su nombre. Violador es violador, corrupto es corrupto, y Cristani Erlenis Grand Batista es Cristani Erlenis Grand Batista. Que en paz descanse y en honor a ella hoy no hay saludos.
REFLEXIÓN. Diciembre es mes de alegrías, pero también de tranques, gastos y estrés. Hoy, una anécdota. Ayer estaba en una sala de espera, desesperada por el ruido de, lo que pensé, era un desocupado cambiando de emisoras a todo volumen. Como la paciencia no es mi fuerte, como a los 10 minutos me levanté, dispuesta a pegarle tres gritos al ocioso. Resulta que el ocioso no era ningún ocioso. Era un niño con una evidente y pronunciada discapacidad, entretenido mientras trataba de sintonizar alguna emisora en un pequeño radio. Así, cambió mi película. En un segundo. Y así, cambian muchas películas. No somos capaces de ver, nunca, la película completa. Pero con que sepamos que existen otras partes de la película y que solo estamos viendo un pedazo, quizá el que somos capaces de entender, seremos más tolerantes.



