Docentes reivindican su derecho a huelga a golpe de salsa

La salsa, el reguetón y las caceroladas fueron los principales protagonistas de la manifestación que recorrió hoy la Avenida Balboa, en la que miles de maestros le pidieron al Gobierno que respete su derecho a huelga y ceda a sus demandas salariales.

"Esta lucha no es de uno, esta lucha es de todos", corearon al unísono los docentes durante la multitudinaria marcha, que terminó a las puertas de la Contraloría General y frente a la casa particular del presidente panameño, Juan Carlos Varela.

Los profesores de las escuelas públicas de Panamá convocaron este lunes un paro de 72 horas prorrogables en protesta por las condiciones salariales y el presupuesto dedicado a la educación, en medio de las negociaciones que tenían con el Gobierno desde la semana pasada.

"La Contraloría está fiscalizando las escuelas para ver qué educadores están trabajando y cuáles no. Es una forma de amedrentar al educador, es antidemocrático, la Constitución establece que tenemos derecho a huelga", dijo a Efe el dirigente sindical Eric Pinto mientras se oía de fondo el grito de "Maestros unidos jamás serán vencidos".

"Señor contralor, pase lista a los diputados en la Asamblea Nacional", decía a su vez el animador de la marcha con el micrófono en la mano.

Los huelguistas, que no pararon de bailar durante toda la concentración, exigen un aumento de 600 dólares en dos años, tal y como se establece en un decreto aprobado durante la pasada Administración, y rechazan la propuesta del actual Gobierno, que implica una subida de 150 dólares en el 2017 y 150 dólares en 2018.

"No estamos peleando nada que no haya sido pactado", alertó el manifestante Carlos Flaco que, al igual que el resto, hacía frente al sol con un paraguas.

El expresidente Ricardo Martinelli (2009-2014) firmó en mayo de 2014, un mes antes de que se celebraran las elecciones presidenciales que ganó Varela contra todo pronóstico, el Decreto Ejecutivo 155, que establece un aumento salarial de 900 dólares en distintos tramos, de los cuales ya se han pagado 300.

"Tienen que cumplir con su promesa", gritó una manifestante espontánea.

Los huelguistas también le piden al Gobierno que se destine, como mínimo, el 6 % del producto interno bruto (PIB) a la educación, un porcentaje que recomiendan organismos internacionales como las Naciones Unidas.

"Los Gobiernos que tenemos están llenos de 'rabiblancos' (de la clase alta), tienen muchas empresas, mucha plata, les importa poco la educación pública porque ni sus hijos ni sus nietos van a esos colegios", denunció.

Los sindicatos llevan años denunciando que el 90 % de los centros escolares se encuentra en mal estado y que es "inconcebible" que sigan existiendo escuelas rancho en el país, que no cuentan con suelo ni paredes y que suelen ubicarse en localidades indígenas.

"La inversión en educación no debe tener límites porque de eso depende el progreso de un país. Cuba y Costa Rica, que tienen una economía más débil que la nuestra, invierten más en educación que nosotros", afirmó el profesor Esteban Vázquez.

"Si mañana el Gobierno sigue con su intransigencia lo más seguro es que nos vayamos a huelga indefinida", amenazó el dirigente Pinto.

Tanto el Gobierno como la patronal han criticado duramente la convocatoria porque, a su parecer, los docentes panameños se encuentran entre los mejor pagados de Latinoamérica.

Para la maestra Esther Delgado las reclamaciones de su gremio son "justas" y el aumento salarial es "más que merecido". "No solo somos educadores, somos también doctores, cocineros, enfermeros, barrenderos y todo lo que se puede ser un colegio", añadió.

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